FCJS / Noticias

“La ONU tiene que reconocer su nuevo rol y adaptar sus estructuras gubernativas”

Cristián Giménez Corte, docente de Derecho Internacional de la FCJS, fue semifinalista en un concurso, organizado por la Global Challenges Foundation de Suecia. Su proyecto propone reformar las Naciones Unidas para un modelo real de gobernanza global.

El año pasado, el profesor Cristián Giménez Corte, presentó un proyecto denominado “Shake It Up: The Case for Reforming the United Nations (A real global governance model for the ideal of world peace)”, con el cual llegó a la semifinal del premio The Global Challenges 2017: A New Shape – Remodelling Global Cooperation.

Se trata de un concurso internacional, organizado por la fundación sueca Global Challenges, que busca mejorar modelos de gobernanza global ante riesgos catastróficos internacionales. El concurso, estuvo abierto para el envío de presentaciones hasta septiembre de 2017, y finalmente se recibieron 2702 propuestas, de 122 países.

En el caso de Giménez Corte, su trabajo es parte del resultado de un proyecto de investigación, en el marco de un Programa de Incorporación de Recursos Humanos Calificados (PIRHCA) que dirige en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (FCJS) de la UNL, denominado "La función del derecho internacional en la era de la Globalización".


Experiencia en primera persona

Cristián Giménez Corte, trabajó durante 11 años en Viena y en Nueva York, en dos sedes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), desarrollándose en distintas áreas pero siempre relacionadas a asuntos legales.

“La ONU, en cierto sentido, se puede comparar con una especie de administración del poder ejecutivo: con toda una serie de departamentos descentralizados, organismos de control, cuestiones de manejo de personal, es decir, toda la parte administrativa de una institución pública. Y por mi experiencia directa trabajando allí, empecé a ver ciertas áreas que no funcionaban bien y algunos aspectos que se podían mejorar, fundamentalmente en cuestiones relativas a la organización de la administración. Fui tomando nota y revisando antecedentes de propuestas de reformas de Naciones Unidas que siempre están dando vueltas y se plantean qué cambiar, cómo hacerla más eficaz, cómo volverla más legítima, etc.”, explicó.


Sobre el concurso

“El premio The Global Challenges es un concurso internacional de proyectos de modelos de gobernanza global, y este es un tema que está muy de moda actualmente. Existen los estados nacionales pero también hay una serie de problemas trasnacionales, como por ejemplo el medioambiente, los refugiados, el tráfico de drogas. Problemas que van más allá del Estado-Nación y que necesitan algún tipo de regulación. La gobernanza global trata de controlar esto pero no con mucho éxito, porque una gran cantidad de estos temas no están resueltos”, señaló Giménez Corte.

“A raíz de esto, es que la Fundación Global Challenges abre un concurso de proyectos que podían ir de algo totalmente nuevo (por ejemplo, crear un gobierno mundial de cero), o bien algo más moderado como la reforma de las instituciones existentes. Y dentro de este marco, basándome en la experiencia personal directa y en los estudios de derecho internacional, presenté una propuesta de reforma de las Naciones Unidas”, detalló.

“Fue así que en mi proyecto decidí no focalizarme en esos problemas que existen pero que son políticamente muy difíciles de resolver, y entonces me focalicé en aspectos mucho más terrenales y de posible logro en las reformas, proponiendo algunos caminos como solución. Por ejemplo, a diferencia de un poder ejecutivo nacional o provincial, que tiene un poder judicial que lo controla y además organismos internos (el tribunal de cuentas), en Naciones Unidas no existe tal cosa. Entonces para el control del gasto público en la ONU, para ver cómo se invierte el dinero, si se está haciendo una buena o mala política, para eso prácticamente no hay control”.


Cambio de rol y adaptación

Consultado sobre el por qué de la existencia de estos problemas en una organización como Naciones Unidas, Giménez Corte explicó que “cuando se crea, en el año 1945, después de la Segunda Guerra Mundial, la idea básica era tener un foro diplomático, en donde los países se junten a discutir sus problemas cara a cara, en lugar de relaciones solamente bilaterales o en lugar de recurrir directamente a la fuerza. Un espacio para llegar a acuerdos o desarrollar planes políticos. Ese es un rol que Naciones Unidas cumplió bastante bien, con sus pro y sus contras, con sus fracasos y sus éxitos”.

“Con el tiempo, sin embargo, Naciones Unidas fue asumiendo no solo las cuestiones político-diplomáticas, sino más bien ejecutivas, cuestiones de llevar proyectos adelante. La ONU entró en una dimensión operacional, además de las misiones de paz que realiza, entró la misión de ayudar al desarrollo pero con acciones concretas en el campo, con soluciones prácticas. Y eso está perfecto, la idea estaba muy buena. Lo que pasa es que la estructura organizativa de Naciones Unidas no estaba preparada para eso. No tenía gerentes, no había forma de controlar si se había gastado bien o no, o si había habido corrupción; porque originalmente no había sido desarrollada para llevar adelante un proyecto, como sí puede hacer una empresa privada”.

“Entonces fue llevando adelante nuevos desafíos pero con una cantidad impresionante de problemas. Naciones Unidas tiene que reconocer su nuevo rol y adaptar sus estructuras gubernativas para ello, porque todavía no lo ha hecho. Creo que actualmente, la ONU está de alguna forma obligada a reformarse a sí misma, so pena de caer en la irrelevancia. Es duro decirlo así, pero o te reformás y te hacés apta para resolver problemas, o va a seguir existiendo pero como una organización internacional más y a la deriva”. 

“Quiero seguir trabajando en estos temas y ver si algunas ideas se pueden llevar adelante. Pasar del plano analítico a un plano más de implementación, y tratar de buscar alguna parte interesada en Naciones Unidas mismo, o tal vez en el gobierno argentino. Llevarles las ideas que tenemos, ver si las podemos comunicar y si esto se puede llevar delante de alguna forma. Siempre tengo la idea de que el Derecho es una ciencia para la acción, porque no es una ciencia teórica meramente, sino que uno con el derecho hace cosas”, concluyó Giménez Corte.